¿Cómo es la vida sexual en los pacientes con arritmias?
LA ACTIVIDAD sexual forma parte de la vida de las personas contribuyendo a mejorar su calidad de vida. A menudo, tras ser diagnosticada una enfermedad del corazón, el paciente se vuelve temeroso y deprimido. Surgen un montón de preguntas sobre lo que puede y no puede hacer, y cuándo es prudente empezar.
Durante el acto sexual aumenta la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. Supone un ejercicio físico de leve-moderada intensidad (3-5 mets) que equivaldría a subir dos pisos de escaleras.
En general, podemos decir que si el paciente es capaz de realizar este esfuerzo libre de síntomas (dolor de pecho, dificultad para respirar, mareo, taquicardia), no es esperable que los presente durante la actividad sexual. Si por el contrario, presenta síntomas con este esfuerzo o con menos, o si hay dudas, habría que evaluar la capacidad funcional realizando una prueba de esfuerzo. Si los síntomas aparecen en reposo o con pequeño esfuerzo, debería evitarse la actividad sexual.
En pacientes con arritmias: si la arritmia está controlada y permite una actividad física moderada, no debería tener problema para mantener relaciones sexuales. Tampoco hay inconveniente en pacientes portadores de marcapasos o de desfibrilador implantados como prevención primaria (se puso el desfibrilador como prevención sin haber tenido nunca una arritmia ventricular).
En cambio, se desaconsejan las actividades sexuales en el caso de arritmias no controladas, con frecuentes taquicardias, pacientes con múltiples descargas del desfibrilador… deberán esperar a mejorar el control de la arritmia En algunos casos puede plantearse realizar una prueba de esfuerzo para valorar el comportamiento de la arritmia con el ejercicio.